Libros del KO

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¡A las armas!

Vallecas es de izquierdas por muchas razones. Por ejemplo, porque el Puente de Vallecas sigue siendo el único distrito de Madrid en el que nunca ha ganado el PP. Por eso, y porque una vez los Bukaneros, tras registrar la policía su sede, sacaron una pancarta mentando al marido de Cristina Cifuentes, podríamos decir que no somos el barrio ni el equipo favorito de las gentes del extremo centro. Creo que la señora Cifuentes alguna noche se ha soñado vestida de Juana de Arco, mechas al viento, comandando una tropa de gaviotas y muchachos con flequillazo que avanzaba manu militari por la Avenida de la Albufera dispuesta a ilegalizar el Rayo.
8,00€

¡Goool en Las Gaunas!

Abadía, el Tato, portaba el estandarte del fútbol premetrosexual. Perteneció a la legendaria estirpe de futbolistas con bigote. Y bigote poblado, nada menos. El hecho de que Agustín, además, fuera calvo, no hacía sino elevarle entre todos ellos a un nivel místico (y reluciente), como si estuviera envuelto en una frágil mas resistente armadura dorada. Su traje de faena, no obstante, era una elástica blanquirroja por fuera del pantalón negro, y unas medias a la altura de los tobillos. Y ni espada de caballero celestial ni gaitas: cualquiera que recuerde sus arremetidas por la banda sabrá que lo hacía con más pundonor que gracia, con más corazón que toque. Esas cualidades, si no te llamas Gennaro Gattuso y el Milan se interesa por ti, no se reconocen más que en los equipos de provincias.
8,00€

El autoestopista de Grozni

¿Qué papel ocupa el deporte en un escenario bélico? Es una pregunta apenas explorada dentro de la literatura deportiva. Este libro ofrece un recorrido por los principales conflictos de finales del siglo XX y principios del XXI, desde Grozni a Sarajevo, y desde Sierra Leona a Irak, todo en primera persona. Por ejemplo, durante la guerra de la ex Yugoslavia, el propio Ramón Lobo sirvió como correo para mantener en contacto al futbolista Meho Kodro con su familia. En algunas ocasiones, el fútbol fue un mecanismo de integración para niños que tuvieron que rehacer su vida tras el conflicto. En otras ocasiones, el fútbol servía para sobrellevar el absurdo de la guerra, ni más ni menos.
6,00€

El Celta no tiene la culpa

Como en tantas otras cosas (el astillero, la vela, la política…) hice todo lo contrario de lo que mi padre esperaba de mí para no parecerme a él en nada, para llevar una vida completamente distinta. Por si acaso. Porque durante mucho tiempo, y por causas que no vienen a cuento, el odio y el miedo fueron los principales nutrientes de una relación enfermiza que se prolongó durante demasiado tiempo. Tanto que cuando quise darme cuenta ya era demasiado tarde para deshacer el entuerto, aclarar los equívocos. Ir juntos a Balaídos.
7,00€

El siglo del pensamiento mágico

"Nayim recibió el balón a la altura de la línea central y, casi sin pensárselo, lo lanzó hacia la portería defendida por David Seaman. El balón subió y subió hasta rozar el cielo de París, y luego descendió en busca del único hueco posible entre el desesperado bracear de Seaman y el larguero de su portería. Aquello no fue un gol: aquello fue un milagro".
6,00€

En lo mudable

"No sé si el fútbol es como la vida, pero a veces se solapan. Todas las historias merecen ser contadas. Las del desamor y también las derrotas. Un estadio como metáfora de la existencia. A veces cosas que celebrar, las menos; otras veces tristezas, no tantas. Pero casi siempre silencio. El ruido de las máquinas que arreglan el césped, el chasquido disciplinado de los escobones en las gradas, el acople del micrófono en la prueba de la megafonía. Somos el estadio vacío a la espera del gran momento".
8,00€